domingo, 11 de marzo de 2012

Que tengas un lindo día

         ¿Quién no habrá recibido un correo con un power point de maravillosas fotos acompañadas de acertadas máximas?
         Cuando empecé a recibir correos con estas presentaciones me hacía mucha ilusión, si una me gustaba la siguiente más. Y gustaba de reenviarlos a mis contactos. Aclaro que para mi "contactos" no son una lista de gente sin identidad, "contactos" son aquellas personas con las que me relaciono, estoy en contacto con ellas.
         Al recibir más, entiéndase muchos, perdí el interés por ellos, los consideraba un estorbo en mi buzón y muchos los he tirado sin abrir. Posteriormente este tipo de correspondencia se ha dosificado razonablemente.
"Al terminar la partida, vuelven el rey y el peón a la misma caja"
         Teniendo en cuenta que quien me los manda son personas conocidas, me llevó a pensar que esas personas se acuerdan de mi, que les importo por lo menos un poquito. No me mandan cualquier cosa, me mandan lo que piensan me va a gustar. ¡Todo un detalle por su parte! Y aunque no responda la misiva, sí que miro el remitente y le dedico un buen pensamiento.
         Con ser pocos, hay algunos que me dan grima, quiero decir que mi subconsciente lo rechaza al pronto. Son esos que pone "pásalo" "mándalo a tantas personas y te sucederá algo maravilloso" o algún que otro mandato por el estilo. Pues en eso no me apetece me manden, y todos van a parar a un icono del escritorio que tiene dibujado un cestito. 
         Algunos los intercambio, es decir que los reenvío, pero no todos a todos los contactos. Conociendo a esas personas, antes de mandarlo pienso si le va a gustar, y en función de la respuesta a unos mando unos, a otros se lo mando distinto, y a quien ninguno porque no le gusta.
         Eso de reenviar sin más es muy fácil, tan fácil que me he dado cuenta de lo impersonal que puede resultar  clicar en ese botón. No voy a tirarme de las orejas, no fuera que me crecieran un tanto, pero si hago propósito de que cuando mande un power simpático, escribir, por lo menos, un saludo personalizado pensando en la persona que lo va a recibir.
         Dicho esto, podría tener "un lindo día" pero me apetece tenerlo de otro color. ¿Alguna objeción? Faltaría más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario