Los buenos gobernantes están al servicio de las personas y so se sirven de
su pueblo.Los buenos gobernantes cuando viajan gustan de sentarse en medio de la gente para conocerla mejor.
Los buenos gobernantes son honrados y sirven de modelo a empresarios y ciudadanos.
Los buenos gobernantes ponen las leyes al servicio de las personas y no para que sean una carga para ellas.
Los buenos gobernantes primero adelgazan sus sueldos y después suben los impuestos.
Los buenos gobernantes procuran que la justicia sea igual de justa (de justicia) para todos y no que sea justa (de justeza) para algunos.
Los buenos gobernantes invierten en el bienestar y promoción de las personas y no gastan en subvenciones.
Los buenos gobernantes promueven la iniciativa privada y la empresa pública cubre sus deficiencias y llega donde aquella no alcanza.
Los buenos gobernantes como los buenos empresarios eliminan los departamentos que no son productivos y rentables.
Los buenos gobernantes cuando bajan el sueldo de los funcionarios ya bajaron el suyo primero.
A los buenos gobernantes les importan más las personas que las instituciones.
De buenos gobernantes sí que los hay, y conozco algunos. Los que nos faltan pues los Reyes Magos que los encuentren y nos los traigan, porque la realidad primero se ha soñado y se ha solicitado y también se ha trabajado.
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