Son muchos los políticos corruptos, y los que salpican
con sus actividades, y los que los encubren. Pero cuando alguien se lo echa en
cara, se expone a que le digan: “y tú más”
Y a todo este desconcierto todavía se le añade el “calumnia que algo
queda” ¿Quién puede tirar la primera piedra?
Todo ello me trae a la memoria a Gollum de “El Señor de
los Anillos”, que cuando encontró el anillo de poder se lo hizo suyo, su
tesoro, y él que había sido una persona normal degeneró en una criatura egoísta
y repelente. Así corrompe el poder.
Pero la realidad supera la ficción y reconocer los
errores es el primer paso para corregirlos. Políticos honrados los hay, pero
deben ser valientes y apartar de sus cargos a las personas que estén en
entredicho, por el bien de ellas mismas y de las instituciones que representan.
Y ojalá la justicia fuera independiente del poder, entonces
sí que sería igual para todos.

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