miércoles, 24 de julio de 2013

EL SÍNDROME DEL DRAGON

   
   Día sí, día también, los medios de comunicación hablan de Bárcenas y de Blesa, siguen con el Noos, y con los Eres de Andalucía que son una maraña, y a veces nos recuerdan el caso Palau…
       Todo ello me lleva a pensar en Smaug, el dragón de El Hobbit, que arrasa y lleva la destrucción y la desgracia por allá donde pasa, con el único afán de acumular tesoros, tesoros que no puede disfrutar porque los ha de proteger y conservar, siendo que la posesión posee a su poseedor.
       Este destruye reinos y ciudades, aquellos la dignidad y la honorabilidad de quien osa interponérsele, y ambos  ignorando la necesidad y los derechos de los legítimos dueños a quienes ignoran dando con indiferencia la espalda.
       Los que no son noticia son los insignificantes “Bilbo” que se olvidan de la comodidad de quedarse en el hogar, y emprenden la aventura de ayudar a quien los necesita, sin hacer ruido y pasando desapercibidos.
       Puede que siempre los haya de Smaug, pero todos llevamos un Bilbo dentro y su aventura también puede ser la nuestra.

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